Nos vemos...
Hace 5 meses me entregaron mi título de Bachiller en Ciencias.
Para ese entonces hice el intento de ingresar a una universidad que me gustó e hice la solicitud del cupo mediante la embajada, que es como asignan a los extranjeros en las universidades nacionales del país a donde quería ir; pero para el momento de mi acto de graduación no tenía respuesta alguna de ellos. Había logrado ingresar a Derecho en la Universidad Central de Venezuela pero era un cupo que yo sabía que no utilizaría puesto que ya estaba decidido que me iría del país.
Si para ese entonces había algo que me estaba presionando era que el día del acto de mi graduación, mi colegio tiene la "tradición" (no se si otros lo hacen) de llamar a cada uno de los graduandos para ingresar al Salón de Actos y decir la carrera y la universidad en donde va a estudiar el mismo.
Esto me asustó, me imaginaba los aplausos de todo el mundo y la emoción de todos mis amigos cuando dijeran a donde iba cada uno; era como el momento protagónico de cada uno de nosotros en el acto y yo no quería ser una de las que aun no tenían nada planificado, porque nunca fui así. Así que decidí que aun sin tener seguridad, quería que para el momento del acto dijeran de mis opciones la que yo mas quería: Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
Y así fue, sabía que no tenia el cupo, sabía que era un procedimiento difícil y mucha gente me decía que era casi imposible entrar como extranjera a una Universidad Nacional en Argentina y que esa universidad tenía muchísima demanda nacional lo que hacía aun mas difícil aceptar extranjeros, pero esa era lo que yo quería. Es que a mi se me mete cada cosa en la cabeza.
Así que pasaron los meses, yo llamaba hasta mas de 5 veces mensuales a la embajada sin obtener respuesta; nunca llegaba nada, me decía la señora. Paralelo a eso, yo iba haciendo averiguaciones en otras universidades, y así fue que llegué a inscribirme en la Universidad Católica de Córdoba, para la misma carrera; y aunque estaba bien, no era lo que yo quería.
Cuando llegó diciembre yo realmente desistí de la idea con la Universidad Nacional, si me iban a aceptar ya lo hubiesen hecho, decía; y tenia todo preparado para irme a la Católica (libros comprados y demás)
El jueves en la mañana me acordé que tenía que llamar a la embajada nuevamente y le pedí a mi mamá que lo hiciera porque yo iba a salir. Como a las 6 de la tarde mi mamá me llama y me dice que me tiene una buena noticia, ya sabía yo cual era; y les confieso que lloré de la emoción.
Lo interesante es que mi mama ni siquiera llamó, se le olvidó. La llamaron de la embajada a decirle que había logrado el cupo.
Tengo una alegría momentánea que es difícil de describir, después de haber estado sin saber qué iba a hacer y de haber tenido que conformarme con lo que había logrado obtener, puedo decir que logré el cupo en la universidad y carrera que quería y puedo tener el privilegio de escoger entre varios cupos, pero obviamente ya sé a donde voy.
Así que Córdoba, nos vemos pronto!
